SANTA ROSA

 

A manera de introducción

 

De alguna manera sentimos que aquellos valores que nosotros, en nuestra formación, adquirimos como los valores a seguir en nuestra práctica artística, ya no existen. o mejor dicho no son tenidos en cuenta por los círculos que otorgan prestigio.

Y en esto no quiero ponerme en una posición nostálgica con respecto a lo que el arte fué, o decir en el peor de los casos “artistas eran los de antes”.

De alguna manera estaría bien, renegar de lo que el arte fué, ya que si no, solo nos quedaría repetir hasta el hartazgo, las fórmulas o procedimientos que de alguna manera fueron eficaces en la historia, situación que de mínimo uno podría tildar de aburrida.

Pero por otra parte no nos aparece claramente cual es el arte que se podría tildar de que “fué”, ya que parecería que, en el arte de hoy, nada queda excluido.

Ahora bien, sin irnos demasiado atrás en la historia, parecería ser, que desde el impresionismo hasta los años sesenta aproximadamente, existía un cierto formato de arte establecido, al cual los artistas, que muchas veces eran incomprendidos en un principio, y a veces en su final también, trataban de imponer lo que ellos estimaban lo verdadero en arte. Esta sensación era tan fuerte que hasta los mismos actores se vanagloriaban de cierto grado de incomprensión. Hasta Rodin, que no se puede decir que fuese un marginal, sino mas bien fue el artista oficial de Francia de su época, decía en su bello escrito “mi testamento”: sed profundamente , ferozmente verídicos. No vaciléis, jamás en expresar lo que sintáis, ni siquiera cuando os encontreis en oposición a las ideas corrientes y aceptadas. Puede ocurrir que al principio no seáis comprendidos. Pero vuestro aislamiento será de corta duración. Pronto vendrán amigos hacia vosotros: puesto que lo que es profundamente verdadero para un hombre lo es para todos.

Poco tiempo antes, el movimiento impresionista ya había causado verdadero estupor en los circuitos de su tiempo[1], y ni que hablar de lo sucedido con Vincent Van Gogh y Gaugin, uno “suicidado por la sociedad”[2], el otro muriendo en Tahiti, de sífilis y de varias otras cosas.

Estas luchas se siguieron desarrollando, hasta llegar a verdaderas batallas campales en las presentaciones que realizaban el Dada[3] y el Surrealismo en el café Voltaire.

Los movimientos artísticos aparecen tensionando los límites de lo posible en el arte, de la misma manera que los movimientos revolucionarios en su lucha de clases expanden lo posible en lo político.

De un lado entonces estaría una cierta fuerza institucional conservadora, con ciertos valores establecidos y del otro lado (y aquí comenzaremos en esta exposición con el uso del término) las “Vanguardias”.

 

Las Vanguardias Artísticas

 

Volvamos a definir. En su forma mas general el termino vanguardia se refiere tanto a los movimientos artísticos como políticos surgidos a lo largo del SXX. Y es precisamente en la coyuntura de dichos campos donde el pensamiento de vanguardia desarrolla su acción; por lo tanto, desde cierta perspectiva,  hablar de “vanguardias artísticas” no sería del todo correcto. Queda aclarado que si bien no es la misma situación la revolución rusa que las correrías en el Salón de los independientes[4] del movimiento DADA, sus motivaciones podrían  no ser tan fácilmente  diferenciables.

Y aún mas, esto no es solamente un problema que se nos presenta a nosotros, sino que ya era contemplado por los actores mismos de dicha situación, ya que son numerosos los casos de individuos que pasaron de la práctica artística-revolucionaria, a la práctica política-revolucionaria.[5]

Las vanguardias intentan la fusión del arte y la vida. Pretenden que la actividad artística modifique las condiciones reales de existencia. Plantean la renovación total del hombre, tanto en el arte, sus formas de relación, la moral, en fin el pensamiento todo.[6]

Como diría Aldo Pellegrini, “De la lectura de los manifiestos surge claramente que el surrealismo no es solamente una escuela literaria o artística; representa ante todo una concepción del mundo”.[7]

Producen una convulsión en la cultura de su época, pero esto no teñiría solamente al campo artístico, sino que expandirá su mirada a otros campos del pensamiento.

Elisabeth Roudinesco, en su libro “Historia del Psicoanálisis En Francia”[8], en el primer capítulo del tomo II, llamado “El Surrealismo al servicio del Psicoanálisis”, hace referencia directa a la importancia que ha tenido el surrealismo en el desarrollo del campo psicoanálitico. Por su parte, Maurice Nadeau, cuenta en su libro “Historia del Surrealismo”[9]: Durante este período (1918-1939), asistió (el surrealismo) a acontecimientos sociales, políticos, científicos, filosóficos, de capital importancia. Unos lo marcaron a fondo y él les dio su propia particularidad a otros.

A partir del inicio de la segunda guerra mundial se produce una peregrinación de artistas hacia el continente americano: Bretón (que ya había estado en México, donde  conocería a  través de Diego Rivera a Leon Trotski, y escribirían juntos con este último el “Manifiesto Por Un Arte Revolucionario e Independiente”) va a estados unidos en 1941, se encuentran también allí Max Ernst (que se habia casado con Peggy Gugenhaim), André Masson, Roberto Matta, Salvador Dalí (que había sido expulsado del movimiento surrealista en 1939 por su adhesión al franquismo),e Ives Tanguy; Benjamin Peret, Leonora Carrinton van a Mexico, Wifedo Lam y alejo  Carpentier regresan a Cuba Entre los movimientos de vanguardia, es le surrealismo  el mas importante, y son a la vez, sus artistas quienes signarán de una u otra manera todas las prácticas artísticas que acontecerán a posteriori[10].

 

Propugnan un avance de la “Presentación” antes que la “Representación” del ser del arte.

 

Pero alrededor de la década del cincuenta parece invertirse la fórmula tradicional que operaba para los movimientos artísticos. Ahora parecería existir una constante demanda de lo nuevo para legitimarlo, y en donde simultáneamente lo establecido parecería perder valor. Los actos “mas salvajes” de los artistas son traducidos rápidamente en mercancías.

Asimismo los artistas van perdiendo intensidad en sus protestas. Ya no se trata de instalar los actos-objetos en el interior de lo instituido con la intención de su demolición (el mingitorio de Duchamp), si no al contrario, lo que se pretende es que una caja con tampones usados ingrese en el museo. Duchamp  firma objetos producidos en serie negando la categoría de producción individual, condición constitutiva de el arte esteticista de la sociedad burguesa, pero cuando la escurridera, el mingitorio, o el botellero entran a un museo su tensión con la institución se convierte en lo contrario. No existe una relación de forma y contenido determinada en dichos objetos particulares. Las manifestaciones de este tipo solo tienen efecto en una situación determinada a destiempo solo se convierten en una forma mas de producción individual mercantilizable. Seguramente hoy el mingitorio de Duchamp se cotice a millones de dólares. (romero brest- instituto di tella)

Obviamente no se trata en esto de menospreciar todo o que se ha producido en arte en la última mitad del siglo, sino de analizar cuales son las condiciones en las cuales los artistas producen su obra, es distribuida y exhibida, y finalmente consumida. Aclaro que cuando me refiero a consumo no se trata solamente de la venta de la obra, sino fundamentalmente de como es percibida.

 

La situación actual

Una pequeña salvedad antes de iniciar esta tercera y ultima parte de la charla. Hoy día parece ser que todo intento de pensar al situación actual se convierte irremediablemente a una posición autoritaria. Pero en realidad si lo que intentáramos sería el no pensar una situación lo que sucedería es el advenimiento de la nada, pero como para decir esto que somos es nada primero tenemos que decir esto que somos, es que de alguna manera algo somos. Si eso que somos no nos encargamos de nombrarlo nosotros alguien se encargará de ponernos un nombre, o sea de representarnos, lo que es lo mismo que dejar de ser sujetos para convertirnos en objetos de ese sujeto que nos nombra.

Ahora sigamos, el tema es que hoy nos encontramos en una situación, entendiendo por situación una multiplicidad de elementos que se nos presentan a la experiencia en donde intentamos encontrar su  modo de accionar[11].

Vayamos por partes, en cualquier salón, o concurso, conviven sin problemas aparentes: Abstracción Lírica, Abstracción Geométrica, Art Brut, Art-Languaje, Arte Cinético, Arte Conceptual, Arte Ecológico, Arte de Sistemas, Arte Pobre, Arte Programado, Expresionismo Abstracto, Kitch, happening, Informalintermedia, mec Art, Minimal, Action Painting, Nueva abstracción, Objetual, Op art, Poesia Visiva, Neofiguración, Arte Pop, Hiperrealismo, y siguen los nombres; parecería que todo es cobijado dentro de dicha muestra, pero nuestra experiencia  cotidiana nos señala; y acá me refiero a aquellos que enviamos eventualmente trabajos a salones, concursos, o galerías, y mas específicamente en los eventos a nivel nacional o internacional; lo dificil y trabajoso que se torna en nuestro medio conseguir espacios(solo en el Centro Cultural Recoleta se reciben mas de 1000 carpetas por año), o entrar en los salones (en el último salón Municipal “Manuel Belgrano” de 1200 trabajos presentados 1000 fueron rechazados, en le salon de arte sacro de 1250 obras solo fueron aceptadas 80). Por otra parte cuando vemos cuales son los objetos puestos en dichos ámbitos que suponemos de cierto prestigio; muchos de los trabajos no solo no nos gustan (lo cual no se si sería verdaderamente preocupante, en cuanto lo lábil de la categoría del gusto tomado a la ligera), sino lo que creo yo es peor aún, nos resultan indiferentes.

Lo cierto es que de alguna manera se produce en las artes plásticas un cierto mecanismo de inclusion-exclusión lo que nos llevaría ha hacernos, por lo menos,  algunas de suscitan las siguientes preguntas: ¿Como y quienes determinan que artistas utilizan de manera válida una determinada propuesta?. ¿Como funcionan los ámbitos formadores de prestigio?. ¿Cuales son las prácticas que debe realizar un aspirante a artista para ser considerado como tal?. ¿Cuales son las clases sociales con las cuales están formadas mayoritariamente el círculo de artistas?, ¿Quienes son los que pueden vivir hoy “Del Arte”?

Vamos a partir de la siguiente hipotesis.

Supongamos una “caja negra”; que no es lo mismo que decir una caja vacía, ya que en una caja negra se supone que hay algo que no se sabe como funciona pero que de alguna manera funciona.

Esta caja negra, es la encargada de procesar todos los aspirantes a artistas (practicantes, interesados, estudiantes, recibidos, curiosos, snobs etc), y  de nominar  de alguna manera a quienes una vez clasificados, evaluados, procesados, reciclados etc, da el nombre de “Artistas”.

Ahora la primera pregunta sería: ¿esta caja negra tiene algún nombre?

Vamos a optar por darle el nombre que le ha dado Peter Burger, en su libro “Teoría de la vanguardia”: “Institución Arte” [12].

En dicho libro Burger define a La “institución arte” como “la clase o manera en que está regulado el trato de obras de este tipo (artísticas)* en una determinada sociedad, es decir en determinados estratos o clases de una sociedad”. Mas adelante dará una segunda definición como “aparato de produción y distribución del arte como a las ideas que sobre el arte dominan en una época dada y que determinan especialmente la recepción (consumo)* de las obras” .

Ahora bien Burger orientará su análisis de las vanguardias en demostrar como estas intentaron destruir o transformar la institución burguesa del arte y su ideología acerca de la autonomía artística sus aciertos y  fracasos. A su vez desarrollará si es posible la autocrítica  de la institución arte.

Veamos, la institución arte estaría entonces actualmente compuesta por: museos, salones, concursos, fundaciones, críticos, galerías, y por supuesto, por lo menos en parte, por nosotros mismos, todos aquellos que de una u otra manera gestionan lo posible en el campo de la cultura, asimismo tiene fundamental injerencia en la producción, la distribución y el consumo de aquellos objetos a los que se denominan “Obras de Arte”. Catalogado de esta manera, la forma de circulación de la obra de arte es bastante similar desde el renacimiento hasta nuestros días. Sí pudo haber ciertas modificaciones en la manera de producción, pero nos encontramos por lo menos desde hace quinientos años , hasta no hace mucho en una manera de trato con la obra de arte en al cual necesariamente es convertida en mercancia.En este esquema es posible pensar el campo artístico dividido en  Producción, Distribución, Consumo de arte. Si bien los artístas parecen ser renuentes  a abarcar las tres áreas simultáneamente, persiste una  sensación generalizada de injusticia, la que puede ser interpretada como una pérdida de capital simbólico[13] en el campo de las artes plásticas. El capital simbólico es un concepto desarrollado por Pierre Bourdieu, que se le atribuye a todas las formas de capital cuando son reconocidas como legítimas. Como pérdida de capital simbólico me refiero a cierta pérdida de legitimidad de los mecanismos que en un campo determinado (en este caso el de las artes plásticas), constituyen en su operatoria los modos para la obtención de  prestigio. De lo dicho se torna una condición indispensable modificar las prácticas que existen actualmente en la institución arte lo que implicará ni más ni menos que llevar a cabo una  política de las artes plásticas. Quizas un síntoma de ello sería este parecer de que la producción pertenece a los artistas, mientras la distribución y el consumo correría por cuenta de las instituciones Es llamativo asimismo como el rol de curador, crítico, ha ido creciendo en los últimos años, posiblemente esto se deba al espacio vacio que los artistas han dejado en dichas áreas. En este punto hay algo que es interesante recalcar . La “institución arte” no debe ser tratada como un ente absolutamente exterior a nosotros, que conspira, de una u otra manera, para mantenernos sumergidos en su poder. Sino mas bien debería ser vista como el estado de la situación en le cual estamos inmersos, que si bien es cierto que este estado de la situación beneficia a algunos (los incluye), y desfavorece a otros (los excluye),  alguna forma también contribuimos en su reproducción. Este punto es importante ya que nos obliga a vernos a nosotros mismos, hace que nos  desplacemos del lugar de víctimas, y nos posicionemos en interioridad de una cierta modificación real del estado de la situación.

Modificar esta situación sería llever a cabo una política de las artes plásticas. Esto no significa que el “tema” del arte debe ser la política, o una sutura política de lo artístico, sino que los artistas deben pensar y pensarse tanto a sí mismos como a sus pares en sus condiciones reales de existencia, sus conductas y prácticas que realizan dentro de dicho campo, los modos en que el pensamiento en el arte pueda desarrollarse en un máximo de igualdad. Con esto axiomas operaron las vanguardias y de allí su vigencia, aunque lo cierto es que no nos servirán de ejemplo en esta problemática en que estamos: como hacer que la sociedad toda de la cual somos parte no pierda esta maravillosa forma de pensamiento que es el arte.

 


 

[1] el impresionismo representa un salto tan osado como ninguna otra etapa de la evolución anterior, y el efecto sorprendente de las primeras exposiciones  impesionistas no podía compararse con nada  que se hubiese experimentado nunca antesen tode la historia de la innovación artística. La gente sintió las primeras pinturas rápidas y la carencia de forma de los impresiom¿nistas como una provocación

Arnold Hauser, Historia Social de la literatura y el Arte, tomo 3, pags. 201, 202

 

[2] “Van Gogh el suicidado por la sociedad”, Antonin Artaud.

[3] Movilización de 38 conferencistas para leer los manifiestos Dada.

“Nada  de pintores, nada de literatos, nada de músicos, nada de escultores.....Nada, nada, nada.

De ésta manera esperamos que lo nuevo, que será igual que lo que no queremos mas, se impondrá menos podrido, menos inmediatamente grotesco

 

[4] Movilización de 38 conferencistas para leer los manifiestos Dada.

“Nada  de pintores, nada de literatos, nada de músicos, nada de escultores.....Nada, nada, nada.

De ésta manera esperamos que lo nuevo, que será igual que lo que no queremos mas, se impondrá menos podrido, menos inmediatamente grotesco

[5] Antibes, 2 de septiembre de 1925.

 

Mi querido amigo:

 

Algunos hombres consideramos que la vida, tal como la civilización occidental la ha construido, no tiene ninguna razón de existir y que es hora de sumergirse en la noche interior para encontrar un nuevo y profundo motivo de ser, pero, asimismo, estamos convencidos de que se debe participar en la lucha de clases.

Entonces, ¿será necesario seguir preguntándose por más tiempo cómo concebir esta lucha?

Creo que, para el hombre que quiere la revolución viva, toda forma antigua de insurrección, como por ejemplo la Revolución Francesa, no puede en manera alguna conformarlo, y que el único cambio social legítimo en estos tiempos es la Dictadura del Proletariado tal como la concibieron y practicaron Carlos Marx y Lenin.

De una vez por todas me aparto de la "bohemia revolucionaria", en lo externo y en lo íntimo.

 

André Masson. La Révolution Surréaliste, N0 5 (1925)

 

[6] Maurice Nadeau: “Historia del Surrealismo”, pag. 196, editorial Altamira y Editorial Nordan-Comunidad.

 

[7] Aldo Pelegrini, prólogo a la traducción de los “Manifiestos del Surrealimo”,pag 8y9, Ed Argonauta, 1992

[8] Elisabeth Roudinesco. “La batalla de cien años. Historia del psicoanálisis en Francia”. Tomo 2.
Págs. 19, 20 y 21. Editorial Fundamentos, 1993.

[9] Maurice Nadeau: “Historia del Surrealismo”, pag 17, editorial Altamira y Editorial Nordan-Comunidad.

[10] Edward Lucie-Smith,”Movimientos en el Arte dede 1945”, pag 25, Emecé Editores 1979

[11] Situación- Es todas multiplicidad consistente presentada, por lo tanto: un multiple y un régimen de cuenta por uno o estructura.

 

[12] Peter Bürger, “Teoria de la vanguardia”, pag 48, Ed Peninsula, 1997,

 

* el entreparéntesis “consumo” es mio

[13]Toda especie de Capital (económico, cultural, social) tiende (en diferentes grados) a funcionar como capital simbólico (de modo que tal vez valdría más hablar, en rigor de efectos simbólicos del capital)”  cuando obtiene un reconocimiento explícito o práctico, el de un hábitus estructurado según las mismas estructuras que en que se ha engendrado. [.....]el capital simbólico[......]no es una especie particular de capital, sino aquello en lo que se convierte cualquier especie de capital, es decir en tanto que fuerza, poder o capacidad de explotación(actual o potencial) y por lo tanto reconocida como legítima. Mas precisamente el capital existe y actúa como capital simbólico.....

Contar con el conocimiento y el reconocimiento significa también tener el poder de reconocer, consagrar, decir(o un predecir) performativo capaz de hacer que lo dicho sea conforme al decir.....” Pierre Bordieu, “Meditaciones Pascalianas”, Ed.  Anagrama, 1999.

 

 

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