Al hablar de procesos de creatividad no parece haber nada mas apropiado que citar su etimología. Creación, crear deriva de la misma raíz etimológica que criar. Una creación es entonces una cría, algo a ser cuidado, alimentado, protegido, defendido, situado en una realidad donde se planteará a sí mismo, y en sí mismo. Una creación se planteará en autoposición. Pretenderemos como buenos creadores que “nuestras” criaturas se desarrollen y crezcan en toda sus posibilidades, con toda su envergadura. Lo contrario sería comprimirlos, como se hacia con aquellos niños en el siglo XVIII, a los cuales les destinaban un futuro de enanos para ser expuestos como un espectáculo más en la feria de turno, y todo ello para obtener unas simples monedas.
El arte como creación no vendrá dado, es creado, hay que crearlo, no está formado. Lo que deriva de una actividad creadora libre también es lo que se plantea en sí mismo, independiente y necesariamente. Lo más subjetivo será lo mas objetivo.
La cosa se ha vuelto desde el principio independiente de su ”modelo”. Del mismo modo será independiente del espectador así como del creador por la autoposición que la ha creado, que se conserva en sí. Lo que se conserva, la cosa o la obra de arte, es un bloque de sensaciones, es decir un complejo de ”perceptos y afectos“, pero la única ley de creación consiste en que la composición se sostenga en pié por si misma, esto es lo más difícil.
Habrá una cierta ilusión del artista de desaparecer en su obra. Trascender a través de un elemento que lo proyecte. Evitar la muerte inevitable. El futuro incierto del objeto creado parecería otorgarnos la posibilidad de una acción mas allá de nuestra muerte. Pero si esto es posible será por la cosa en sí. El complejo de situaciones que devendrán ha de ser imposibles de pronosticar. En este punto el objeto de arte se comportará como una apuesta.
De lo que se trata es de liberar la vida allí donde está cautiva o de intentarlo en un incierto combate[i]
Para que una criatura pueda vivir es necesario despejarle el terreno, situación que devendrá en una actividad de carácter política e ideológica. Su único alimento será la posibilidad de significación, su única medida será la capacidad de desarrollarse en pensamiento en otros como en nosotros mismos.
Se necesitará de un espectador aunque sea ideal, existente en el pasado o en el futuro; este espectador nos incluirá a su vez. Pero esta “creatura” no obtendrá identidad hasta que el ciclo se cierre. Debe ser completada, ya que su carácter es abierto. La obra se completará en cada espectador, incluyendo a su creador como un espectador más. Habrá tantas obras como espectadores, pero también habrá una “Obra” que será producto de cierto consenso. Este consenso será logrado a través de una determinada acción política que desarrollarán diversos organismos e instituciones.
La creación es pensamiento, y el pensamiento no es solo reflexión sino también acción. El arte como proceso de creación no esta eximido de dichas situaciones, Es necesario afirmar por lo tanto que hay un pensamiento en el arte, y a su vez esto es algo que solamente existirá en la medida que siga siendo pensado. El pensamiento es creatividad, lo contrario es la repetición de enunciados.
Querida imaginación, lo que más quiero de ti es que no perdonas[ii]
Ciertas actividades requieren de una especie de creatividad eficaz. Se establecen para ello reglas para ser creativos con una cierta dirección. Y así es que lleno de creativos está el mundo. Creadores de slogans, creativos de publicidad, directores artísticos. ¿Es correcto aplicar el termino creatividad para estas funciones?. ¿Acaso algún publicista se plantea la posibilidad de que su “creación” roce algo del orden de lo verdadero?. ¿Qué gerente de marketing estaría dispuesto a arriesgar su pellejo pensando en colocar en su imagen algo que pudiera ir mas allá de vender un paquete de galletitas?.
La existencia de los llamados “cursos para el desarrollo de la creatividad” no hacen sino fetichizar el verdadero sentido de un objeto creado, vaciándolo de su contenido potenciador, y produciendo por lo tanto pocos efectos colaterales.
Es necesario reflexionar acerca de las circunstancias políticas que derivarán de la incorporación de cierto objeto. Existen ciertos eventos en los cuales es más contundente la acción en otras áreas que lo artístico propiamente dicho. Si bien esto puede implicar algún tipo de autocensura; así como la ingenuidad no justifica, él “ser artista” tampoco exime de ser cómplices en errores y horrores.
Un elemento creado es un lugar a sostener.
La responsabilidad sobre el objeto creado, no es por ser el autor sino miembro de una determinada sociedad. La sociedad toda es responsable del objeto creado, pero a su vez el artista tiene responsabilidad sobre la sociedad en que vive. De todas maneras es importante recalcar que esta responsabilidad no se entenderá como subordinación a reglas externas al campo de sus exploraciones
“En aquello que de individual conserva en su génesis, en las cualidades subjetivas que se ponen en acción para que sea inferido, un hecho que significa un enriquecimiento objetivo, un descubrimiento filosófico, científico, o artístico, aparece como el fruto de un azar precioso, es decir como una manifestación más o menos espontánea de la necesidad”[iii]
En arte es posible de hacer cualquier cosa, pero no todo es arte, esta diferencia aparecerá de manera sutil en el proceso artístico mismo, si bien en el momento de ser captada se nos mostrará como un cambio cualitativo. Cualquiera que este dispuesto a intentar con pasión, vocación y emoción, realizar algún objeto de carácter artístico, notará la diferencia.
Marcelo Lo Pinto
5/6/99